viernes, 18 de marzo de 2016

Taller de creatividad

Taller de creatividad
En el libro “Gramática de la fantasía” (introducción al arte de contar historias) su autor, Gianni Rodari, trata de explicar algunos métodos para ayudar a contar y crear historias a partir de la imaginación y la creatividad. Para ello, propone muchísimas técnicas y propuestas, de las cuales se resumen a continuación algunas de las mismas:
- La china en el estanque: Del mismo modo que cuando se tira una china a un estanque se producen ondas y distintos efectos a su alrededor, “la palabra lanzada a la mente por azar produce ondas de superficie y de profundidad”. Con esta técnica el autor pretende “desmenuzar” una palabra obteniendo varias letras y formando con ellas otras palabras y frases, o utilizando la terminación o el empiece de esa misma palabra y buscar otras iguales. Se producen asociaciones sencillas y complejas. Una palabra atrae a otra por inercia. Una palabra al azar puede funcionar como palabra mágica.
Ejemplo: palabra “china”. Cuando la hacemos sonar y la ponemos en la mente se ponen de manifiesto:
- Palabras que comienzan con “ch”: charco, chocolate, chupete…
- Palabras que comienzan con “chi”: chiste, chimenea…
- Palabras que riman en “-ina”: argentina, mina, rima, mandarina…
- Se podría descomponer la palabra “china” en:
C: Cien
H: hilos
I: imaginaban
N: negruzcos
A: algodones

- El binomio fantástico: Muestra una actividad en la que un niño escribe una palabra en la parte visible de la pizarra y otro en la parte invisible, ambas palabras juntas y unidas con preposiciones y conjunciones, forman una situación fantástica determinada. Así, para elegir un binomio fantástico es bueno hacerlo mediante el azar. Por ejemplo: armario y perro. Un armario por sí solo no suele hacer reír ni llorar pero formando pareja con un perro, es otra cosa:
- El perro en el armario
- El armario del perro
- El perro sobre el armario
- El perro en el armario
- Etc.
El binomio nos puede ofrecer historias fantásticas variadas. Por ejemplo: El armario del perro, está hecho para guardar el abriguito del perro, la colección de los bozales y las correas..

- Qué ocurriría si: A esta técnica se le llama hipótesis fantástica y es también muy sencilla, ya que solo consiste en formular la pregunta “¿Qué ocurriría si…?. Para hacerlo se eligen al azar un sujeto y un predicado, dando como unión la hipótesis sobre la cual trabajar.
Se trata de hacernos preguntas para contar historias. Por ejemplo: ¿qué ocurriría si un hombre se despertase transformado en un escarabajo?

- El prefijo arbitrario: Esta técnica les sirve a los niños a crear palabras, precedidas por cualquier prefijo, que no existen pero que les hace volar su imaginación. Es un modo de volver productivas las palabras desformándolas. Por ejemplo, con el prefijo “des-” podemos asociarlo a “perchero” quedando “desperchero”, que no sirve para colgar ropa sino para descolgarla sin despecho cuando se la necesita. Algunos prefijos:
          Bis-           Maxi-          Anti-          Pre-             In-         Super-           Mini-          Extra- 
Una opción para utilizar el prefijo arbitrario es hacer dos columnas paralelas, una de prefijos y otra de sustantivos elegidos al azar y combinarlos por azar también.

- El error creativo: Consiste en crear historias a través de errores cometidos por los niños. Esto les sirve para aumentar su imaginación y corregir el error de forma no traumática. Un error puede ser una oportunidad para escribir una historia. Si un niño escribe en su cuaderno “es tilo de vida” puedo corregir el error con una marca roja o seguir su provocadora sugerencia, o por ejemplo con la confusión entre g y j: <> en lugar de <>;, se puede sugerir que se invente la historia de un baile llamado <>;. Un <>; con dos r ¿será más lioso que otros o estará embarazado?. Riéndose de los errores también se aprende.

- Viejos juegos: Otra opción es recortar títulos de periódicos y revistas y mezclarlos para conseguir noticias absurdas y/o divertidas. Por ejemplo: Un juez / investiga para ser más limpio / ante el fracaso de las negociaciones
Otra opción es contestar a una serie de preguntas que configurarán unos acontecimientos y una historia:
¿Quién era? ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía? ¿Qué dijo? ¿Qué dijo la gente? ¿Cómo acabó? Y tras preguntas que puedes inventar.
Un grupo o persona responde a la primera pregunta en una hoja y la pasa sin que nadie pueda ver la respuesta. El siguiente grupo o persona responde a la segunda y así sucesivamente. Cuando se termina, se lee la historia completa. Lo mismo se puede hacer a través de dibujos.

- Construcción de una adivinanza: es un ejercicio de ¿lógica o imaginación? Cogemos como ejemplo “la pluma” y seguimos los siguientes pasos:
1º fase: extrañamiento. Definición de “la pluma” como si la viésemos por primera vez: bastoncillo de plástico, cilíndrico (aproximada).
2º fase: asociación y comparación. Blanco-negro
3º fase: metáfora final. “Es algo que traza un sendero negro en un campo blanco”.
4º fase: no indispensable. Darle cierta forma atrayente, por ejemplo, hacerlo en verso.
Adivinanza: sobre un campo blanco, traza negro sendero. Solución: la pluma.

- Caperucita roja en helicóptero: partiendo del cuento clásico, por ejemplo, de Caperucita Roja, se identifican algunas palabras clave: “bosque”, “lobo”, “flores”, “abuela”, “niña” y la sexta palabra es la que rompe la serie: “helicóptero”. Se puede hacer lo mismo con diferentes cuentos. ¿Qué pasa si se añade una nueva palabra a la historia?

- Transformando historias: los niños a veces son conservadores en cuanto a historias se refiere. Las quieren volver a escuchar con las mismas palabras de la primera vez, por el placer de reconocerlas y de aprenderlas con su secuencia y experimentar las emociones en un orden: sorpresa, miedo, satisfacción…Tienen necesidad de orden y reafirmación. A veces no debemos salirnos demasiado bruscamente de los carriles. Puede pasar que al principio el juego de transformar las historias les enfade y les haga sentirse en peligro. Es importante saberlo jugar en el momento justo.

- Había una vez una niña que se llamaba Caperucita Amarilla. 
- ¡No, Roja!
- Ah, sí, Roja. Pues, su papá la llama y…
- Que no, que no era su papá, era su mamá.
- Es verdad. La llama y le dice: ve a casa de la tía Rosita…
- ¡Ve a casa de la abuelita; - …

- Los cuentos al revés: Invertir los cuentos tal y como se conocen. Por ejemplo: Blancanieves no se encuentra a 7 enanitos sino a 7 gigantes. ¿Cómo sigue la historia? Es aplicar la técnica de la inversión a un cuento.

- Qué ocurre después: Una vez terminado el cuento se pueden inventar muchos finales distintos o bien cambiar el que ya existe y añadir más alternativas o una continuación.

- Ensalada de cuentos: se combinan unos cuentos con otros, mezclando personajes, lugares, acontecimientos… formando uno sólo. Así, por ejemplo: Caperucita se encuentra a Pulgarcito y a sus hermanos…

- El hombrecillo de vidrio: Teniendo en cuenta un personaje real (una ballena, una persona), de cuentos ya existentes (Cenicienta, Pulgarcito…) o inventado, se le atribuyen unas características o un material. Un ejemplo: un hombre de vidrio. Deberá actuar conforme a eso. Se podría analizar la materia así, el vidrio es:
Transparente: el hombre puede leer los pensamientos, no dice mentiras…
Frágil: su casa es acolchada, se transporta con camas elásticas…
Puede colorearse: es lavable…
Otros materiales posibles: hielo, helado, mantequilla, celofán, mármol, paja, chocolate, plástico, humo, pasta de almendras…

- El niño como protagonista: consiste en crear historias con el niño como personaje principal, dejando que él mismo participe en la formación de ese cuento. Corresponde y satisface a su egocentrismo y se puede aprovechar con fines didácticos.
Había una vez un niño que se llamaba Carlitos.
- ¿Cómo yo?
- Como tú. 
- Era yo. 
- Sí, eras tú. 
- ¿Qué hacía?
- Ahora te lo cuento.

- El juguete como personaje, títeres y marionetas: dos títeres elegidos al azar también constituyen un binomio fantástico. Son necesarios los cambios de escena y efectos teatrales. Hay un sinfín de posibilidades.

- Historias “tabú”: Hay determinadas palabras que los niños ven como “prohibidas” debido a su carga significativa, como por ejemplo caca. La técnica consiste en crear historias alrededor de esa palabra rebajando esa carga peyorativa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comenta esta entrada